Mensaje de S.E. Mons. Zygmunt Zimowski, Presidente del Pontificio Consejo para los Agentes - SanitariosJornada de Estudio sobre la Carta Encíclica Evangelium vitae en el 20o aniversario de su publicación - Ciudad del Vaticano, 25 de marzo de 2015 - Interventi - holyseeforhealth

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Mensaje de S.E. Mons. Zygmunt Zimowski, Presidente del Pontificio Consejo para los Agentes - SanitariosJornada de Estudio sobre la Carta Encíclica Evangelium vitae en el 20o aniversario de su publicación - Ciudad del Vaticano, 25 de marzo de 2015

Pubblicato da Pontificio Consiglio per gli Operatori Sanitari in Interventi · 25/3/2015 12:43:53

 Saludo calurosamente a todos los Participantes en esta Jornada de Estudio. Me apena mucho no estar presente con vosotros. Aprovecho esta ocasión para agradeceros a todos por vuestra cercanía y solidaridad, pero sobre todo por vuestras oraciones.


Exactamente hace 20 años, el 25 de marzo de 1995, san Juan Pablo II firmó la esperada Encíclica Evangelium vitae, uno de los documentos más autorizados de su magisterio en la que manifestaba la verdad sobre el valor y la inviolabilidad de la vida humana, particularmente cuando ésta es débil, frágil e indefensa, frente a tantas amenazas inminentes. «A las tradicionales y dolorosas plagas del hambre, las enfermedades endémicas, la violencia y las guerras, – escribía –  se añaden otras, con nuevas facetas y dimensiones inquietantes (…) los homicidios de todo género, los genocidios, el aborto, la eutanasia y el mismo suicidio voluntario; todo lo que viola la integridad de la persona humana, como las mutilaciones, las torturas corporales y mentales; todas estas cosas y otras semejantes – remarcaba el Papa – son ciertamente oprobios (…) y son totalmente contrarios al honor debido al Creador» (n. 3).

En estos 20 años desde la publicación de la Evangelium vitae verificamos que estos atentados no han disminuido, sino antes bien han aumentado, asumiendo formas cada vez  nuevas y solapadas. En efecto, hoy en la línea del progreso científico y tecnológico la vida humana es manipulada en nombre de presuntos ‘derechos’. Se habla, pues, del "derecho al aborto", y se empuja a la mujer hacia el uso de la "píldora del día después", sin preocupación alguna por la ofensa proporcionada a la vida naciente y sin ninguna preocupación por la salud de la gestante. De la parte opuesta, se habla del "derecho a tener un hijo", recurriendo a técnicas de procreación asistida, que entre otros llevan a la destrucción de innumerables embriones. Asimismo, cada vez más países en el mundo legalizan la eutanasia, incluso para los niños. "La cultura de la muerte" – esta es la triste constatación – ¡no se rinde y no depone sus armas letales!

Con esta Jornada de estudio organizada por nuestro Dicasterio deseamos remarcar la actualidad de la enseñanza de san Juan Pablo II sobre la dignidad y la inviolabilidad de la vida humana. Dicha enseñanza ha sido reafirmada recientemente también por el Papa Francisco en su Discurso dirigido el 5 de marzo de 2015 a los participantes en la Plenaria de la Pontificia Academia para la Vida: «Repito el llamado de San Juan Pablo II: "¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana! ¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad! (Evangelium vitae, n. 5)".

¡Respeta y defiende la vida!
Con el fin de realizar de modo más eficaz e incisivo la tarea del respeto y de la defensa de la vida desde su concepción hasta la muerte natural, el 11 de febrero de 1985, san Juan Pablo instituyó la Pontificia Comisión para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, elevándola tres años después al rango de Pontificio Consejo. Seguidamente, pensando en un soporte científico a esta misión evangelizadora, el 11 de febrero de 1994, el Papa instituyó la Pontificia Academia para la Vida que está unida orgánicamente al Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios.

¡Ama la vida!
Deseo recordar aquí la Carta a los Ancianos en la que san Juan Pablo II manifestó su amor por la vida como don de Dios, y exhortó a apreciarla en toda situación. No obstante las limitaciones que llegaban con el adelantar de su edad, el Santo Padre afirmaba: «Conservo el gusto de la vida. Doy gracias al Señor por ello. Es hermoso poderse gastar hasta el final por la causa del Reino de Dios (n. 17)». Agradecido por este don, concluía con la oración: «Concédenos, Señor de la vida, la gracia de tomar conciencia lúcida de ello y de saborear como un don, rico de ulteriores promesas, todos los momentos de nuestra vida. Haz que acojamos con amor tu voluntad, poniéndonos cada día en tus manos misericordiosas» (n. 18).

¡Sirve la vida!
Con estas palabras me dirijo a todos los agentes sanitarios, que son y siempre deberían ser servidores de la vida. La Carta de los Agentes Sanitarios, publicada inmediatamente después de la Encíclica Evangelium vitae, los califica como "ministros de la vida". En particular, en el n. 4 de la mencionada Carta se afirma: «Servir a la vida es servir a Dios en el hombre: volverse "colaborador de Dios en la recuperación de la salud del cuerpo enfermo" y dar alabanza y gloria a Dios en la acogida amorosa de la vida, sobre todo si está débil y enferma».  

Siguiendo el ejemplo de san Juan Pablo II, fundador de nuestro Dicasterio, también nosotros, junto con todos los que están comprometidos en el ámbito de la salud, debemos ser valientes defensores de la vida humana. Sólo de este modo, uniendo nuestras fuerzas, lograremos detener la avanzada de la "cultura de la muerte". Nos sostenga el Señor Jesús que en el Evangelio de Juan dice: «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10).

Verdaderamente de corazón os deseo un encuentro fructuoso. ¡Que Dios os bendiga!


X Zygmunt Zimowski
Arzobispo
Presidente del Pontificio Consejo
para los Agentes Sanitario



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