Intervención de Mons. Jean-Marie Mupendawatu, Secretario del Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios en la “Jornada de Estudio dedicada a la Carta Encíclica Evangelium Vitae en el 20º aniversario de su publicación”, 25 marzo 2015 – Aula S. Pío X, Roma - Interventi - holyseeforhealth

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Intervención de Mons. Jean-Marie Mupendawatu, Secretario del Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios en la “Jornada de Estudio dedicada a la Carta Encíclica Evangelium Vitae en el 20º aniversario de su publicación”, 25 marzo 2015 – Aula S. Pío X, Roma

Pubblicato da Pontificio Consiglio per gli Operatori Sanitari in Interventi · 25/3/2015 09:58:10

Ilustrísimos moderadores, relatores y participantes,
queridos hermanos y hermanas,
queridos amigos:

Hoy, 25 de marzo de 2015, el Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios celebra con gozo el vigésimo aniversario de la publicación de la Carta Encíclica Evangelium Vitae,[1] y deseo brindarles el más cordial saludo y el más ferviente agradecimiento por vuestra participación.
Mi bienvenida en particular a…
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a los ilustres relatores y a todos los grandes huéspedes presentes. Es para mí un honor presidir esta Jornada de estudio en torno a la carta encíclica Evangelium vitae en el 20º aniversario de su publicación.
 En efecto, han pasado cuatro lustros desde cuando el 25 de marzo de 1995, Juan Pablo II publicó la carta Encíclica Evangelium vitae, llamada justamente una piedra miliar del Pontificado de Juan Pablo II.
La Iglesia Católica celebra hoy la solemnidad de la Anunciación del Señor, fiesta al mismo tiempo de Cristo y de la Virgen: del Verbo que se hace Hijo de María (Mc 6,3), y de la Virgen que se vuelve Madre de Dios. Con su fiat generoso (Cf Lc 1,38) se vuelve, por obra del Espíritu, Madre de Dios, pero también verdadera Madre de los vivientes acogiendo en su seno, al autor de la vida, al único Mediador (Cf. 1Tm 2,5).
"Quien acogió «la Vida» en nombre de todos y para bien de todos fue María, la Virgen Madre, la cual tiene por tanto una relación personal estrechísima con el Evangelio de la vida. El consentimiento de María en la Anunciación y su maternidad son el origen mismo del misterio de la vida que Cristo vino a dar a los hombres (Cf. Jn 10, 10). A través de su acogida y cuidado solícito de la vida del Verbo hecho carne, la vida del hombre ha sido liberada de la condena de la muerte definitiva y eterna" (EV 102). María es la Madre del Dios viviente, Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. Verdaderamente nosotros somos hijos en el Hijo e hijos de María, de María hemos recibido el don del Autor de la vida.
La celebración de un vigésimo aniversario es también una operación anamnésica. En efecto, dirigir la mirada a las raíces forma parte del proceso de la memoria. El magisterio pontificio se preocupa promover la defensa de la vida humana desde su nacimiento hasta su término natural. Esta enseñanza se ha vuelto cada vez más apremiante sobre todo a partir de la Humanae vitae de Pablo VI (1968), a la que siguió en 1981 la exhortación apostólica  Familiaris consortio.
En 1983, el sínodo de los obispos denunciaba con consternación la descomunal lucha dada al mundo contemporáneo entre la cultura de vida y la cultura de muerte, lamentablemente esta última está cada vez más radicada y manifestada:
"En nuestros días la tensión entre la luz y las tinieblas (Cf 1Jn 2,8-11) se presenta como una inmensa e descomunal lucha entre la cultura de la vida y la cultura de la muerte. (…) Cultura de la muerte son "la agresión bélica, la violencia y el terrorismo", así como la aterradora "acumulación de armas", especialmente atómicas, y el escandaloso tráfico de armamentos bélicos de todo género"[2].
En 1987, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó la instrucción Donum vitae y en 1993 el mismo Juan Pablo II, en la encíclica Veritatis Splendor, ofreció los fundamentos de la moral católica y, como confirmación del empeño en defensa de la vida, instituyó en 1994 la Pontificia Academia para la Vida. En fin, en 1995, en homenaje a la solicitud formulada de modo unánime por los cardenales en el consistorio extraordinario de abril de 1991, frente a los innumerables atentados a la vida perpetuados en el mundo, los obispos pidieron al Papa que su autoridad reafirmase, el valor y la inviolabilidad de la vida humana, el Papa Juan Pablo II publicó la encíclica Evangelium vitae en la que encontramos una reafirmación precisa y firme del valor de la vida humana.
El punto imprescindible de partida de nuestra jornada de estudio es esta encíclica, que representa la síntesis de la continua y perenne enseñanza de la Iglesia sobre el respeto de la vida humana.
En su exhortación apostólica Evangelii gaudium, el Papa Francisco dice no a la destrucción de la vida: "El mundo está lacerado por las guerras y la violencia, o herido por un difuso individualismo que divide a los seres humanos y los enfrenta unos contra otros en pos del propio bienestar. En diversos países resurgen enfrentamientos y viejas divisiones que se creían en parte superadas. A los cristianos de todas las comunidades del mundo, quiero pediros especialmente un testimonio de comunión fraterna que se vuelva atractivo y resplandeciente"[3].
La carta encíclica Evangelium Vitae es un documento de una actualidad extraordinaria que remarca con fuerza que el hombre constituye el primero y fundamental camino de la Iglesia. Es por esto que esta jornada de estudio no quiere ser una simple conmemoración celebrativa del 20º aniversario de su publicación, sino desea interrogarse sobre la cultura de la vida en un contexto cultural y social donde urge la promoción de "una cultura de la vida" que se convierta en un patrimonio existencial de toda la humanidad.
Ilustres relatores, todos somos responsables de la promoción de la cultura de la vida. Juan Pablo II, en su encíclica Evangelium Vitae, ha puesto en evidencia que "sólo la cooperación concorde de cuantos creen en el valor de la vida podrá evitar una derrota de la civilización de consecuencias imprevisibles" (EV 91).
Al desear a todos un feliz y duradero éxito de vuestros trabajos, imploremos la intercesión de la Madre de la vida, la Virgen de la Anunciación, a fin de que nos sostenga en este empeño y nos haga constantemente disponibles a donar a los hermanos razones de vida y de esperanza.

Ahora nos ponemos de pie para escuchar las palabras y la Bendición Apostólica del Santo Padre Francisco que tengo el honor y el placer de comunicarles.

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[1] JUAN PABLO II, Carta encíclica, Evangelium vitae, sobre el valor y la inviolabilidad de la  ida humana (25 marzo 1995):AAS 87 (1995),401-522.
[2] VI SÍNODO DE OBISPOS, Mensajes al mundo”, en L’Osservatore Romano, 28.10.1983,1.
[3] PAPA FRANCISCO, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, n.99.



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